Micotoxinas en la alimentación animal, ¿cómo afectará el cambio climático?

Un reciente artículo escrito por D. Rui Alexandre Gonçalves y publicado en rumiantes.com detalla cómo el cambio climático influirá en la producción y gestión de micotoxinas en la alimentación animal y agrícola, destacando los desafíos que enfrentan las industrias ante este fenómeno. Las micotoxinas, producidas por hongos de los géneros Fusarium, Aspergillus y Penicillium, contaminan los cultivos y piensos, lo que representa un riesgo significativo para la salud animal y, potencialmente, para los humanos. Con el aumento de temperaturas, fenómenos meteorológicos extremos y cambios en los patrones de lluvia debido al cambio climático, las condiciones para la producción de micotoxinas se verán afectadas, exacerbando la problemática existente.

Producción de micotoxinas y factores ambientales

El documento comienza explicando que la producción de micotoxinas es un proceso complejo influido por múltiples factores, principalmente ambientales, como la temperatura, la humedad y el estado sanitario de las plantas. Se hipotetiza que los hongos producen micotoxinas como una estrategia competitiva para acceder a los nutrientes de las plantas. Sin embargo, este proceso depende en gran medida de las condiciones climáticas, y con los cambios actuales y futuros del clima, estos factores se volverán más difíciles de controlar.

  • Hongos de campo (Fusarium spp.): Estos hongos necesitan altos niveles de actividad de agua (aw > 0.9) para crecer y producir toxinas, afectando principalmente los cultivos durante su crecimiento en el campo. El cambio climático, con el aumento de las precipitaciones en algunas regiones y sequías prolongadas en otras, podría modificar las áreas geográficas donde estos hongos prosperan.

  • Hongos de almacenamiento (Aspergillus spp. y Penicillium spp.): Estas especies, menos dependientes de la actividad del agua, tienden a proliferar en condiciones de almacenamiento post-cosecha. Las altas temperaturas, como las esperadas en un clima más cálido, favorecen su crecimiento, especialmente de especies como Aspergillus flavus, que produce aflatoxinas.

El impacto del cambio climático no solo afectará la producción de micotoxinas por hongos en el campo, sino que también cambiará los patrones de contaminación post-cosecha, afectando los protocolos de almacenamiento y el manejo de alimentos en toda la cadena de suministro.

Impacto en la alimentación animal

El documento enfatiza que las micotoxinas son resistentes a muchos de los procesos de transformación alimentaria, como la peletización o la extrusión, lo que significa que pueden concentrarse en ciertos subproductos utilizados en la alimentación animal. Esto es especialmente problemático porque las micotoxinas no se eliminan durante la mayoría de los procesos de procesamiento de alimentos, lo que aumenta el riesgo de que se concentren en productos destinados al consumo animal, como la harina de gluten de maíz o los DDGS (granos secos de destilería).

  • Distribución geográfica de las micotoxinas: Un aspecto clave es que el cambio climático puede alterar la distribución geográfica de las especies productoras de micotoxinas. Es probable que áreas que antes no eran vulnerables a la contaminación por micotoxinas, ahora enfrenten este problema debido a las nuevas condiciones ambientales.

Consecuencias económicas y sanitarias

El impacto económico de la contaminación por micotoxinas es significativo. Los costes asociados incluyen la pérdida de producción de cultivos, la eliminación de alimentos contaminados, la reducción en la eficiencia de la producción ganadera, así como los gastos en atención sanitaria para animales y humanos. También se destacan los costes analíticos, normativos y de inversión en investigación. Las pérdidas económicas anuales debido a las micotoxinas se estiman en cientos de millones a miles de millones de dólares.

Además, el cambio climático aumenta la incertidumbre respecto a la aparición de micotoxinas, lo que no solo afecta la seguridad alimentaria, sino también las relaciones comerciales globales. Algunos países se verán expuestos a micotoxinas que antes no eran comunes en su región, ya sea por importación o por su producción local debido a los cambios en las condiciones ambientales. Esta globalización del problema complica aún más la armonización de las normativas internacionales que regulan los niveles máximos permitidos de micotoxinas en alimentos y piensos.

Enfoques de mitigación y nuevas oportunidades

A pesar de los esfuerzos existentes para mitigar la contaminación por micotoxinas, el documento destaca que los métodos actuales de mitigación, basados principalmente en la detección y control, podrían ser insuficientes en el futuro. El cambio climático traerá nuevos desafíos que requerirán un enfoque holístico para la gestión de micotoxinas, no solo a nivel de los piensos, sino en toda la cadena agroalimentaria.

Entre las soluciones propuestas, se sugiere un mayor uso de herramientas predictivas y modelos de evaluación de riesgos que abarquen desde el cultivo hasta el almacenamiento y distribución de los productos alimentarios. Estos modelos pueden ayudar a prever los escenarios de riesgo y permitir la toma de decisiones más informada para evitar pérdidas en la producción y mejorar la seguridad alimentaria. Además, se menciona que podrían surgir nuevas oportunidades tecnológicas y comerciales a partir de los cultivos contaminados con micotoxinas, como el uso de insectos comestibles para la detoxificación o el aprovechamiento de materias primas para producir proteínas alternativas.

Retos legislativos

Finalmente, el documento subraya la importancia de un marco legislativo claro y armonizado para gestionar el problema de las micotoxinas. Actualmente, las normativas que regulan la presencia de micotoxinas varían considerablemente entre países, lo que crea dificultades para el comercio global de productos agrícolas y piensos. Con el aumento de las micotoxinas en nuevas regiones debido al cambio climático, será necesario actualizar y uniformizar las regulaciones para garantizar la seguridad alimentaria y proteger tanto a los animales como a los consumidores.

Conclusión

El cambio climático representa un reto significativo para la gestión de micotoxinas en la alimentación animal y agrícola. A medida que cambian las condiciones ambientales, la industria deberá adaptarse implementando modelos predictivos, fortaleciendo los marcos normativos y desarrollando nuevas tecnologías de detoxificación. Las micotoxinas, aunque representan una amenaza, también podrían abrir nuevas oportunidades para la innovación en la gestión de alimentos contaminados y en la producción de proteínas alternativa.

ENLACE AL DOCUMENTO COMPLETO: https://1drv.ms/b/s!AsuURKqOWaTUhdYTlG98tyJ0sEIkeg?e=HqzDVR