Guía para la clausura y sellado de captaciones de aguas subterráneas

En diciembre de 2025 se publicó un documento técnico del MITECO sobre clausura y sellado de captaciones de aguas subterráneas: pozos excavados, sondeos, pozos de anillos, pozos de hinca y perforaciones de investigación. Desarrolla los criterios del Reglamento del Dominio Público Hidráulico, RD 849/1986 modificado por RD 665/2023, especialmente el anexo III, partes A y B. Su finalidad es evitar accidentes, impedir que pozos abandonados funcionen como vías directas de contaminación hacia los acuíferos y restaurar, en lo posible, las condiciones hidráulicas del terreno.

La idea central es que un pozo abandonado nunca debe quedar abierto ni simplemente tapado de forma superficial. Debe sellarse técnicamente, porque una captación mal clausurada puede conectar aguas superficiales con aguas subterráneas, comunicar acuíferos de distinta calidad o presión, permitir entrada de contaminantes, mantener una vía de drenaje artificial o generar riesgo físico para personas y animales. La guía insiste en que “cada pozo es un mundo”: el método depende de cómo fue construido, su profundidad, diámetro, litología, presencia de acuíferos, tipo de entubación, estado de la captación, existencia de surgencia y posible contaminación.

Tipos de captaciones y situaciones

Distingue entre pozo inactivo, pozo abandonado y perforación negativa. El pozo inactivo conserva rendimiento y calidad aceptables, pero no se explota temporalmente; debe quedar protegido con cierre sanitario, en condiciones de seguridad y, preferiblemente, con posibilidad de control piezométrico. El pozo abandonado es el que ya no se usa o se abandona tras resultar negativo; puede estar deteriorado, abierto, sin protección o con equipos obsoletos. Las perforaciones negativas deben sellarse inmediatamente, antes de que la máquina perforadora abandone el emplazamiento.

La clausura temporal solo es aceptable si no hay riesgo de infiltración por el espacio anular, si no se trata de un sondeo multifiltro que conecte acuíferos y si no resulta necesaria la restitución del medio. En pozos o sondeos se puede precintar la boca con tapa metálica soldada o con candado; en pozos de gran diámetro se recomienda forjado, losa de hormigón armado, vallado y señalización. Si la boca está en zona inundable, debe acondicionarse para evitar la entrada de agua superficial.

Materiales de relleno y sellado

La guía separa los materiales en permeables e impermeables. Los permeables —arenas, gravas, cantos, fragmentos de roca o ripios limpios— se usan para reconstruir condiciones geológicas o rellenar tramos donde interesa mantener cierta circulación hidráulica. Deben ser limpios, inertes, sin materia orgánica ni contaminantes, y de tamaño adecuado para evitar atascos o puentes. El tamaño máximo del agregado no debe superar aproximadamente un cuarto del diámetro del pozo, y su uso se recomienda en diámetros mayores de 51 mm.

Los materiales impermeables se usan para cortar flujos, aislar acuíferos, impedir conexiones verticales y sellar el anular. Incluyen cemento, mortero, hormigón, arcillas, bentonita y mezclas de cemento-bentonita. La lechada ideal debe ser de baja permeabilidad, estable, bombeable, químicamente compatible con el agua y la formación, resistente a retracciones y capaz de adherirse a la tubería o a la pared del sondeo.

Para las lechadas de cemento con bentonita, la guía da proporciones orientativas de 2 a 6 % de bentonita respecto al peso del cemento, equivalente a unos 0,5 a 1,5 kg de bentonita por cada 25 kg de cemento. Para cemento puro se advierte que no conviene exceder 10 litros de agua por cada 25 kg de cemento, aunque más agua facilite la inyección, porque aumenta la retracción y reduce la resistencia.

Bentonita: papel técnico y precauciones

La bentonita tiene un papel muy importante por su capacidad de hinchamiento y baja permeabilidad. La guía explica que la bentonita sódica puede aumentar mucho de volumen al hidratarse, mientras que las bentonitas cálcicas son menos adecuadas por su menor expansión. Se comercializa en polvo, lechada, granulada, chips y pellets.

La guía advierte varios puntos críticos: no debe usarse sin comprobar compatibilidad en aguas salinas o con hidrocarburos; los chips no deben verterse demasiado rápido; se recomienda tamizado o vertido controlado; no debe haber más de aproximadamente 1 m de bentonita seca acumulada durante el llenado; los chips no son recomendables a más de 60 m ni en anulares estrechos; los pellets son preferibles por menor tamaño y menor riesgo de puente, aunque también deben verterse lentamente.

Tareas previas al sellado definitivo

Antes de sellar, la guía exige una caracterización previa. Deben recopilarse datos administrativos, geográficos, hidrogeológicos y constructivos: titularidad, expediente, coordenadas, cota, caudal autorizado, uso, masa de agua subterránea, nivel piezométrico, litología, calidad del agua, profundidad, diámetro, tipo de entubación, zonas ranuradas, cementación anular, posibles focos de contaminación y existencia de captaciones cercanas. Recomienda inspección videográfica siempre que sea posible.

Después se deben retirar bombas, tuberías, cables, elementos auxiliares y objetos extraños. Si quedan objetos flotantes, puede llenarse el pozo hasta rebosar para recuperarlos, aunque la guía advierte que no siempre es viable en pozos grandes o terrenos muy permeables.

La desinfección es conveniente antes del sellado y necesaria cuando el pozo pueda ser foco de contaminación. Se recomiendan hipoclorito sódico líquido —lejía doméstica al 5,25 % o industrial al 12,5 %— e hipoclorito cálcico, aunque se desaconseja verter pastillas de hipoclorito cálcico directamente desde superficie porque se disuelven lentamente y concentran cloro en el fondo. Las concentraciones recomendadas de cloro libre están entre 50 y 200 mg/L, sin superar 500 mg/L por corrosividad. La solución debe prepararse en zona ventilada, verificando cloro libre y pH. El volumen mínimo de solución desinfectante debe ser cinco veces el volumen interior de la tubería de revestimiento.

Operaciones de sellado definitivo

La guía estructura el sellado definitivo en cuatro pasos principales.

Paso 1. Extracción total o parcial de tubería o revestimiento.
Es preferible extraer la entubación cuando sea técnicamente posible, porque permite sellar correctamente las formaciones atravesadas y el espacio anular. No siempre es viable: puede haber riesgo de colapso, deterioro de la tubería o contaminación. En PVC puede recurrirse a reperforación, rajado o destrucción de la tubería con herramientas específicas.

Paso 2. Corte y apertura de tubería.
Si no se puede extraer la entubación, debe abrirse o ranurarse para permitir que el material sellante alcance el anular exterior. Se mencionan cuchillas radiales o sistemas de disparo de carga hueca. Los cortes deben permitir acceso del sellante al espacio entre tubería y pared de perforación. Tras el corte, conviene limpiar el agua sucia y volver a desinfectar.

Paso 3. Relleno con materiales sellantes y agregados.
Es el núcleo del sellado. El diseño depende de si se trata de pozo excavado, sondeo, acuífero único, acuífero multicapa, materiales consolidados o no consolidados, presencia de karst, surgencia, pequeño diámetro o contaminación.

Paso 4. Sellado superficial.
Se actúa sobre los 1,5 a 3 m superiores. Se retira o corta la tubería superficial, se excava alrededor del pozo al menos 0,5 m desde el exterior del anular, y se forma una excavación hasta 1,5-3 m. En zona no urbanizada se coloca una base de bentonita y hormigón parcial, acabando con suelo limpio en forma de montículo para evitar encharcamientos. En zona urbana se coloca bentonita en el fondo y el resto con hormigón, dejando losa con pendiente hacia afuera, sobresaliendo 30-50 cm y con diámetro mínimo de 1,5 m respecto a la antigua tubería.

Sellado de pozos excavados y de anillos

En pozos excavados de gran diámetro, normalmente antiguos, la guía permite soluciones relativamente simples si solo captaban un acuífero libre y no existe riesgo de comunicación entre niveles. Se rellena con material permeable hasta 0,5-1 m por debajo del nivel estático, luego se coloca bentonita —pellets o chips— hasta 0,5 m por encima del nivel piezométrico, y después se rellena con material permeable hasta la zona de sellado superficial.

Si el pozo atraviesa varios horizontes acuíferos, deben colocarse tapones de bentonita en cada contacto relevante: al menos 0,5 m por debajo y 0,5 m por encima del techo de cada acuífero. La función es impedir que el pozo actúe como columna de comunicación vertical entre acuíferos.

Sellado de sondeos

Para sondeos negativos sin requerimientos especiales, puede usarse arena, grava, piedra triturada, arcilla local o material inerte, siempre con vertido lento para evitar puentes. En un acuífero único, se rellena con agregados hasta 1 m por debajo del nivel estático máximo si es libre, o hasta 1 m por debajo del techo del acuífero si es confinado. Encima se coloca un sello de pellets de bentonita de al menos 1,5 m y después agregados hasta el tramo superficial.

En acuíferos multicapa, se repite la lógica de tapones impermeables en cada nivel acuífero. La guía admite combinar rellenos permeables en tramos improductivos con sellos de bentonita o cemento en los contactos acuíferos, porque rellenar todo con lechada puede ser técnicamente innecesario y económicamente inviable.

En formaciones no consolidadas, la retirada de la entubación puede provocar derrumbes; por eso se recomienda inyectar lechada desde el fondo al mismo tiempo que se extrae lentamente la tubería. Si no puede retirarse, se corta o ranura la entubación y se inyecta lechada de cemento, bentonita o cemento-bentonita desde abajo hacia arriba. Si no se conoce la posición de las rejillas, la guía prefiere ranurar toda la tubería e inyectar lechada de forma continua desde el fondo.

Casos especiales

En materiales karstificados o muy fracturados, el problema principal es la pérdida masiva de lechada hacia cavidades o fracturas. La guía recomienda identificar las cavidades mediante vídeo o diagrafías. Si hay open-hole, puede rellenarse la zona productiva con agregados gruesos, luego agregados más finos, después bentonita y finalmente lechada de cemento-bentonita hasta superficie. En karst muy desarrollado y sondeo surgente, el procedimiento es más complejo: extracción o acondicionamiento de tubería, relleno con agregados grandes, instalación de entubado, obturadores, cementación del anular y relleno interior con lechada pesada si es necesario.

En sondeos surgentes, primero hay que reducir la presión y detener el flujo ascendente. La guía propone varias soluciones: elevar la tubería por encima del nivel estático, añadir cantos o bloques para reducir la carga hidráulica, utilizar obturador o packer, e inyectar lechada de cemento o cemento-bentonita. Puede añadirse barita u otros aditivos para aumentar densidad.

En sondeos de diámetro inferior a 100 mm, el riesgo de formación de puentes es alto. Si tienen menos de 30 m de columna de agua, pueden usarse pellets o lechadas inyectadas desde fondo. Si superan 30 m de columna de agua, se recomienda inyección con bomba y tubería auxiliar desde el fondo. Si se usa lechada de bentonita, debe añadirse por encima al menos 1 m de lechada de cemento puro para evitar que la bentonita se seque y pierda eficacia.

En zonas contaminadas o próximas a focos de contaminación, la guía es más restrictiva: los tramos contaminados deben aislarse de los no contaminados mediante tapones de cemento, y el resto debe rellenarse con lechada de cemento puro o cemento-bentonita, rematando con un tapón que sobresalga al menos 0,5 m por encima del terreno.

Informe final o certificado de fin de obra

La guía da mucha importancia a la trazabilidad. Al terminar, el responsable del control de los trabajos —preferiblemente técnico especialista en hidrogeología— debe emitir un certificado o informe de fin de obra, documentado fotográficamente y remitido al propietario y a la administración hidráulica competente.

El informe debe incluir, como mínimo: director facultativo, responsable de seguridad, técnico especialista, ubicación exacta, referencia administrativa, fechas de construcción y sellado, características técnicas de la captación, causa del sellado, empresa ejecutora, descripción de operaciones, incidencias, materiales y equipos usados, croquis final, acabado en cabeza y fotografías antes, durante y después. La guía incluye además un modelo de ficha con datos personales, empresa ejecutora, coordenadas ETRS89, masa de agua subterránea, tipo de acuífero, profundidad, diámetro, nivel piezométrico, método de perforación, tipo de captación, retirada de equipamiento, desinfección, retirada de revestimiento, cortes, materiales usados, volúmenes y croquis.

Conclusión técnica

La guía convierte el sellado de pozos en una actuación hidrogeológica documentada, no en una simple obra civil. El criterio dominante es eliminar vías preferentes de contaminación y comunicación hidráulica, usando una combinación de rellenos permeables e impermeables adaptada al perfil real del pozo. La peor solución es tapar solo la boca. La solución correcta exige caracterizar, retirar equipos, desinfectar, decidir si se extrae o se abre la tubería, rellenar por tramos con materiales adecuados, sellar superficialmente y documentar toda la actuación ante la administración.